Si imponente y señorial es el aspecto externo del Palacio de Samaniego, situado en una coqueta plaza, no de menos encanto goza su interior decorado al detalle y con mimo por sus regentes, que nos reciben con todo tipo de atenciones al cruzar el umbral del Palacio. Las 11 habitaciones que posee el inmueble además de contar con las principales comodidades como, calefacción, teléfono o televisión, están cuidadas con esmero y decoradas en madera y alegres estampados que proporcionan un ambiente agradable a la vez que sencillo, huyendo de lo recargado.

Reconocida su calidad y buen hacer con la concesión de dos Estrellas, este hotel no sólo posee unas óptimas condiciones para el descanso sino que además cuenta con tres comedores para la celebración de reuniones privadas. Destaca el luminoso comedor principal, decorado al detalle con mesas redondas que favorecen la sobremesa, y nos darán pie a disfrutar de la exquisita comida de la que se encarga personalmente el cocinero y gerente Jon Ugalde.